Conclusiones del seminario Los Hipocentros del Hiperlenguaje

    - Cinco meses de actividad en linea
    - 108 intervenciones realizadas por 14 personas.
    - Cuatro ponencias presentadas.
    - Sesión presencial el domingo 17 de mayo, con la asistencia confirmada
    de (por orden alfabético).
    - Joaquín Aguirre, vicedegano de la facultad de CC de la Comunicación de
    la Complutense de Madrid, estudioso del hipertexto y sus implicaciones..
    - Lluís Reales, impulsor de La Vanguardia Digital, está realizando su
    tesis doctoral sobre el diseño de una publicación electrónica
    medioambiental.
    - Antonio Rodríguez de las Heras, de la Universidad Carlos III,
    académico centrado también en el pasado, presente y futuro del
    hipertexto.
    - Arcadio Rojo, primer especialista en materia hipertextual en la
    Universidad Pompeu Fabra, donde se está investigando a fondo el tema
    audiovisual + redes + nuevas tecnologías.
    - Juan Pablo Seijo, actualmente responsable de la proyección de Canal +
    en la red y espectador provilegiado del presunto acercamiento de la
    televisión de masas a "la convergencia de medios".
     

    Resumen de todo lo tratado hasta hoy:

    El seminario Los Hipocentros del Hiperlenguaje parte de la base de que
    la anunciada era digital, hipertextual e interactiva no se va a
    instaurar porque sí. Que si se crean nuevas formas y organizaciones de
    la comunicación es porque las existentes tienen carencias y/o
    están en crisis. En principio, son los pilares de la comunicación de
    masas antaño sólidos pero ahora  a punto de resquebrajarse los que
    provocarán este sismo que nos trasladará a las nuevas formas de
    comunicación.

    La primera obligación del seminario es constatar que estos puntos de
    crisis existen. Que  las transformaciones anunciadas son tales
    transformaciones y no simples capas de pintura sobre un mismo edificio,
    falsas alarmas o apocalipsis anunciadas por profetas más
    impacientes que analizadores y objetivos. Nuestra tarea es, pues,
    similar a la de los sismólogos que deben localizar posibles hipocentros
    de posibles terremotos... con la diferencia de que nuestra intención no
    es la de prevenirnos contra estos terremotos, sino más bien la de
    incitarlos poniendo a prueba los pilares de lo que hasta ahora ha sido
    la comunicación de masas convencional.
     

    El hipertexto, o la gota que colma el vaso del pensamiento moderno.

    Parece ser que, efectivamente, la comunicación basada en estructuras
    hipertextuales puede marcar el final de una era del pensamiento y el
    principio de otra, el paso del pensamiento denominado moderno
    (cartesiano, analítico, unisecuencial) a otra forma de organización del
    discurso, basada en la multiconexión y la multilinealidad, en una
    estructura que recuerda la de las neuronas en el cerebro. El paso del
    texto al hipertexto puede constituir, pues, uno de los hipocentros de
    este sismo.
     

    El nombre de la cosa: terminología interactiva e hipertextual.

    El segundo paso que hemos tenido que realizar para poder hablar con
    propiedad es el consenso de un vocabulario con semántica definida, ya
    que actualmente hay una gran confusión sobre el significado de términos
    como "hipertexto", "hipermedia", "hiperlibro", etc. Después de mucho
    esfuerzo de diálogo y síntesis, nos hemos aventurado a establecer unas
    definiciones (que por otro lado invalidan los propios títulos del
    congreso y del seminario,  lo que demuestra nuestro marcado espíritu de
    autocrítica). En concreto hemos consensuado los significados de las
    siguientes palabras: Emoticón, Gramática hipertextual,  Hiperlenguaje,
    Hiperlibro, Hipermedio, Hipertexto, Lenguaje, Infratexto, Mapas mentales
    y Texto. Y estamos abiertos a más acepciones. Citamos aquí la definición
    del término que
    consituye el eje de todo el debate:

    "Hipertexto: Sistema de organización de informaciones de diferente
    naturaleza (basicamente gráfico-verbales, acústicas, icónico-estáticas e
    icónico-móviles), con una estructuración multilineal, de tal forma que
    el lector pueda definir su propio recorrido. Insistimos en su carácter
    multilineal, y no a-lineal, puesto que el recorrido escogido siempre
    supone una secuencia. Su originalidad no radica en la naturaleza de los
    signos que incorpora (texto, imágenes y sonido se integran en el teatro
    desde hace siglos, por ejemplo) sino el sistema de enlaces de
    información, su tendencia a atomizarse en unidades menores, "lexias" o
    "nodos", es decir, en unidades lógicas de lectura que siguen unidas
    mediante nexos.

    Este carácter multidimensional tiene una similitud con el sistema de
    organización de ideas de la mente humana, por lo que se podría
    considerar que el hipertexto tiene una raiz espontanea, resume el
    concepto y, desde este punto de vista, entenderlo sería poder deambular
    a través suyo sin perder esta idea de globalidad, sin desvirtuar el
    mensaje que alberga, pero tampoco imponiendolo al lector.
     

    Desaconsejamos la limitación del significado de hipertexto como
    disposición de información en texto escrito (letras) en comparación a la
    hipermedia, considerada un enriquecimiento del hipertexto con imágenes,
    sonidos, etc, puesto que la definición moderna de "texto" incluye estos
    elementos. "
     
     

    - Liberar al lector de su condición de lector.

    Otro presunto hipocentro sobre el cual hemos debatido es la denominada
    hasta ahora "libertad del lector". ¿Cómo se define dicha libertad?
    ¿aporta el hipertexto y el soporte digital una mayor libertad al
    "lector"? ¿su emancipación pasa por dejar de ser lector a adquirir
    también un rol creativo, intercambiando con el autor/editor el papel de
    "audiencia"?

    En un plano ideal, el hipertexto y el medio hipertextual e interactivo
    pueden liberar a lectores,. usuarios y audiencia de su condición pasiva,
    para que intervengan en el proceso creativa y generador de información.
    Así, la relación entre el autor de una información
    (un artículo, una obra) y el receptor de esta información se nivelan
    más, el primero cede parte de sus derechos creativos y el segundo asume
    una grado mayor de soberanía, pudiendo escoger entre diversos recorridos
    dentro de un hipertexto y modificando o
    incorporando nuevos textos y nexos a dicho hipertexto. Una vez
    emancipado, el lector pasa a ser un interactor (puesto que interactúa,
    participa en ua comunicación interactiva), y los interactores
    constituyen otro hipocentro de este sismo.
     

    ¿Puede la industria de la comunicación reconvertirse al hipertexto?

    Este plano que hemos descrito funciona a la hora de producir contenidos
    de forma altruista y artesanal, cuando tenemos pocos autores -que además
    se ganan el pan con otros asuntos- y pocos interactores.  Pero
    traspasando esta idea a la realidad surgen muchos interrogantes. ¿Puede
    la tecnología  crear mecanismos que preserven la capacidad interactiva
    del hipertexto en situaciones típicas de la comunicación de masas, con
    millones de individuos que han pasado del estatus de audiencia al de
    interactores? La rápida evolución de la investigación tecnológica  y la
    fertilidad en el terreno de las buenas ideas nos hace pensar que sí, que
    tecnológicamente se podría acceder a una comunicación de masas
    hipertextual e interactiva.

    Ahora la pregunta lógica es, ¿está dispuesta la industria a asumir los
    costes de esta tecnología? Puede estarlo si entiende antes de qué se le
    está hablando, pero de momento las personas y organismos con capacidad
    de toma de decisiones contemplan estas nuevas
    posibilidades con cierto distanciamiento y desconocimiento. Y una vez lo
    hayan entendido apostarán por asumir inversiones si se ve una
    rentabilidad a esta nueva fórmula de comunicación.

    ¿Y puede ser la comunicación de masas interactiva e hipertextual ser
    rentable? En principio, y por las experiencias que se han tenido hasta
    la fecha de hoy, la producción de contenidos puramente digitales (vamos
    a resumirlo así, por analogía al término "periodismo digital") y de
    calidad es más cara que la producción de contenidos convencionales,
    especialmente a la hora de tejer un hipertexto y de dar opción a la
    audiencia a que interactúe con dichos contenidos. Y por el
    momento los índices de audiencia hipotéticos son mucho menores de los
    que se barajan alrededor de la prensa, la radio y la televisión. Por
    tanto, el camino hasta llegar a la anunciada comunicación interactiva en
    el marco de una convergencia de medios no se presenta nada sencillo.
    Como mínimo si pretendemos que el impulsor de este caminar
    sea la gran industria de la comunicación.  Y ya tenemos definido otro
    punto de tensión más, y es la supremacía actual de los grandes medios de
    comunicación, que les convierte en camellos obligados a pasar por el ojo
    de una aguja digital, o en elefantes deambulando en una cristalería.
    hipertextual.
     

    Un trabajo de hormigas

    Si los grandes conglomerados multimedia son víctimas de su propio
    volumen a la hora de adentrarse en las vías de investigación del
    hipertexto interactivo y rentable, deberán ser los pequeños productores
    de contenidos los que afronten este reto. De hecho, así se está
    mostrando por el momento. Las iniciativas con un concepto más avanzado
    de la comunicación digital acostumbran a ser llevadas a cabo por
    pequeños medios, algunas veces unipersonales. Pero tampoco hoy en día
    está asegurado el sustento para los miembros de una pequeña redacción
    digital, por más competente que ésta sea y más consumidos sean los
    contenidos que producen.

    Aún así, el horizonte de estos periodistas digitales está un poco más
    iluminado que el de los grandes medios. La especialización intensiva de
    los contenidos permite definir claramente una audiencia que, aunque
    reducida, puede resultar interesante a un tipo de publicidad muy
    relacionada con el ámbito de dicha especialización. Una publicidad que
    no aparece en los grandes medios puesto que va dirigida a unos segmentos
    muy determinados. Además, estos lectores-usuarios pueden estar tan
    interesados por los contenidos especializados que estén dispuestosa
    pagar por ello, igual que otros están pagando ya por ver un partido de
    fútbol en televisión. E incluso, un sector de esta audiencia puede estar
    interesada en pagar algo más a cambio de su emancipación informativa, de
    su paso de lector a interactor. Pagar a cambio de una interactividad
    personalizada, rápida y real con los generadores de contenidos. Así, se
    asoma la posibilidad de que un pequeño medio de comunicación digital
    pueda dedicarse de forma rentable a la creación de verdaderos contenidos
    interactivos e hipertextuales. Pero posiblemente esto pase por la
    asimilación por parte de la tradicional redacción de conocimientos y
    servicios que le asemegen a un gabinete confidencial, una asesoría, un
    archivo documental, una tienda especializada… o incluso la consulta de
    un psicólogo o la casa de un buen amigo en el que poder confiar.
     

    Todo esto ya se verá, pero de momento nos quedamos con otro hipocentro,
    constituido por los miles de individuos y equipos con vocación
    periodística que pueden crear un nuevo sector dentro de la industria de
    la comunicación, en paralelo a los grandes medios y sus millonarias
    audiencias y presupuestos. Así, la lucha por el público, por el dinero
    que éste invierta en información y por el pastel publicitario puede
    semejarse a un combate entre osos y hormigas por la posesión de una
    tarta de moras, en el que los primeros luchen entre ellos mientras se
    ven desbordados por la invasión interminable de los insectos, mientras
    que éstos ven como un pisotón fortuíto de un gigante es suficiente para
    ahogar un centenar de iniciativas.
     

    Y a todo esto ¿qué opinan los habitantes de la Sociedad de la
    Información?

    Hay un último hipocentro localizado pero que no hemos tenido ni los
    datos ni el tiempo para debatir, y es el papel de los propios individuos
    que habitarán la aclamada Sociedad de la Información. ¿Qué porcentaje de
    esta población estará dispuesto a dar el paso hacia la emancipación para
    convertirse en interactores? La pregunta no es banal y su respuesta
    entra de lleno en el terreno de la sociología y la psicología. En
    definitiva, las audiencias configuran el pilar básico de la actual
    industria de la comunicación de masas. Y si después de husmear por
    algunos medios hipertextuales la mayoría llega a la conclusión que es
    más útil, sencillo y cómodo  sentarse ante la televisión/radio/prensa y
    escoger entre la oferta de contenidos, el resto de los hipocentros
    pueden jugar un papel muy relativo.
     

    ¿Una herramienta revolucionaria o un objeto de culto?

    Y así llegamos al punto final de la tarea realizada por este seminario
    durante los cinco meses de su fase en linea. Visto desde el punto de
    vista teórico, el hipertexto es valorado como una herramienta que bien
    utilizada es capaz de hacer temblar los cimientos del pensamiento
    moderno y de la comunicación tal y como la hemos entendido hasta hoy.
    Pero si nos trasladamos al terreno de la praxis y contemplamos todas las
    combinaciones factibles vemos como en el otro extremo asoma la
    posibilidad de que la sociedad de masas siga fiel en su mayor parte a
    las ventajas y limitaciones de la industria de la comunicación
    tradicional, revestida con colores y texturas interactivas e
    hipertextuales, pero manteniendo intacta su columna vertebral. Y de la
    misma manera que hoy en día el ideario del Mayo del 68 es considerado
    por muchos como un objeto de culto, puede suceder que allá por el 2028
    los conceptos de confección de redes interconectadas, emancipación del
    lector e interacción con el autor sean veneradas dentro del capítulo de
    utopías pendientes de materialización.
     
    Continuaremos atentos al sismógrafo.

    Quim Gil qgil@putput.es
    Coordinador


    Maig 98