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| Bits o papel: un falso dilema | |
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"Los medios de comunicación de papel que conocemos llevan camino de convertirse en historia", Negroponte dixit. Esta frase descontextualizada y poco afortunada ha incendiado el campo de la comunicación y ha hecho surgir a dos bandos aparentemente irreconciliables: los pro-papel y los anti-papel. El dilema es falso porque la proposición es falsa. La cuestión no estriba en si el bit sepultará al papel o si este subsistirá a cualquier modificación tecnológica que se introduzca en la distribución de información, sino a qué tipo de empresa dará lugar la comunicación digital y con qué tipo de empresa subsistirá la comunicación en soporte papel.
En este aspecto, como la historia reciente nos demuestra, no hay derechos adquiridos, sino capacidad de adaptación a las cambiantes circunstancias. Para las empresas de medios de comunicación tradicionales, esta evolución planteará desde los retos organizativos más evidentes hasta un desafío cultural de gran calado: anclados en una organización diseñada para operar fuera de la red, al ingresar a ellas se encuentran con una audiencia muy diferente que se mueve por intereses distintos a los de sus clientes habituales, tanto desde el punto de vista de la oferta informativa, como el de la fidelidad a las cabeceras. Esta oferta encapsula, por ahora, todos los ingredientes del multimedia, una elevada movilidad, facilidad para personalizar y modular los contenidos y velocidad para satisfacer la demanda que el usuario demande a partir de una multiplicidad de fuentes.
A partir de estos presupuestos, los periódicos
electrónicos personalizados rivalizarán con los medios más
generalistas, no sólo en la adopción de innovadoras soluciones
tecnológicas, sino, sobre todo, en su organización para responder
con extremada celeridad a un ritmo de cambios e innovación sin parangón
en el mundo del papel. Para ponerse a esta altura, los medios tradicionales
tendrán que afrontar un nuevo abanico de problemas que abarcará
desde la adaptación de sus estructuras empresariales y la organización
del trabajo en su seno, hasta cómo desarrollará su labor
el profesional de la información. A éste le corresponderá
competir con un mercado laboral de fronteras difusas --los periodistas
de la red--, para lo cual deberá aprender nuevas formas de integrar
y presentar la información en el marco de los emergentes barrios
digitales. En este nuevo escenario de la comunicación, se volverá
a escribir la historia exitosa de las empresas con mayor capacidad de adaptación
a las nuevas condiciones. En los próximos años veremos el
surgimiento de emporios de comunicación papel/bit, papel/bit/papel,
bit/papel, bit/bit, completamente nuevos que tumbarán a algunos
de los bien conocidos gigantes de hoy, no por las propiedades inherentes
del bit frente al papel, sino por la falta de adecuación apropiada
a las nuevas condiciones creadas por los emergentes procesos de acopio,
transformación y difusión de información digital en
un entorno de redes y de manera interactiva.
