Conclusiones del taller "Integración Social", Otras ponencias


La igualdad de oportunidades en Internet
 
David Casacuberta <davidc@las.es>,
presidente de Fronteras Electrónicas España.
 

1. Introducción. Importancia del discurso acerca de la igualdad de oportunidades.

Tradicionalmente, la ética y la metafísica han estado muy unidas. Así, no es de extrañar que la obra más conocida de Spinoza, su Ética, esté formulada como si fuera un tratado matemático, o que Kant creyera importante la distinción entre fenómeno y noúmeno para así justificar la libertad humana.

En efecto, para el filósofo clásico, la pregunta ética por excelencia, era garantizar la libertad del individuo. Siguiendo esos vericuetos, la gran cuestión que preocupaba a estos éticos/metafísicos acababa siempre encarnándose en el dilema: libertad-determinismo: ¿Cómo puedo yo ser libre, si como objeto físico, biológico o neuronal estoy obligado a seguir las férreas leyes de la física, la biología o la neurología? Preguntas que pocas veces se respondían a gusto de todos y que casi nunca tenían un uso práctico.

Afortunadamente, actualmente disponemos de una nueva concepción de las funciones de la ética y la filosofía política, que consigue que éstas sean mucho más aplicables a la vida cotidiana, al cambiar de forma radical la pregunta por excelencia. Así, actualmente, la gran pregunta por la libertad no se hace desde la oposición del determinismo, sino desde la limitación. Así, una persona es libre no cuando su alma está en un misterioso reino nouménico, sino si sus actuaciones no están limitadas por restricciones específicas. Así, un ejemplo paradigmático es la reclusion física: si yo estoy encerrado en una prisión no soy libre, pues mi libertad de movimientos está limitada.

Cuando se da este giro copernicano, se observa que ahora la gran cuestión a resolver no es si las leyes físicas son deterministas o no, sino caracterizar la igualdad de oportunidades. Si yo no tengo las mismas oportunidades que X para ir a un hospital, ser juzgado ante un tribunal o acceder a un trabajo, entonces ese X es más libre que yo.

Por ello, cuando se considera un derecho fundamental, una de las preguntas básicas que hemos de hacernos es por la igualdad de oportunidades. ¿Tiene todo el mundo igualdad de acceso y uso de un determinado derecho o existen palmarias discriminaciones? Una vez detectada la discriminación, es función de políticos y ciudadanos reducir esas discriminaciones al mínino y, si es posible, eliminarlas de raíz. En mi opinión, el derecho de acceso al ciberespacio puede hacerse desde esas mismas coordenadas, y ésta va ser mi línea de argumentación para la ponencia.

De todas formas, "igualdad de oportunidades" es un término lo suficientemente rico como para tener diferentes interpretaciones. De hecho, diversas escuelas filosóficas reinterpretan la expresión a su modo, intentando demostrar tesis diferentes. Intentaremos ser lo más neutros posible, recogiendo las concepciones principales que se pueden tener de lo que es la igualdad de oportunidades y veremos su significación dentro de la Red de Redes. En principio, me gustaría distinguir entre tres versiones de la igualdad de oportunidades: la igualdad legal, la igualdad de recursos y la igualdad de capacidades.
 

2. Igualdad legal en el acceso y uso de Internet.

A lo largo de este texto entenderemos por igualdad legal el hecho de que a la hora de conseguir determinado bien o recurso, no existe ninguna discriminación a nivel jurídico que impida o dificulte el acceso a ese bien o recurso. En nuestro caso específico, diremos que existe igualdad legal en el acceso y disfrute de Internet sí y sólo sí ninguna ley discrimina a ciertos ciudadanos o colectivos y les impide un acceso pleno a este medio.

Aunque la mayoría de los países disfrutan de igualdad legal en el acceso y uso de Internet, lo cierto es que existen algunas lastimosas excepciones. La discriminación puede tomar diferentes formas, y fagocitar las oportunidades de diferentes colectivos en las más variadas maneras. Sin ánimo de ser exhaustivo, sino simplemente indicativo, me gustaría apuntar hacia algunos de estos mecanismos:

1) Filtro previo del usuario mediante licencias.

     Es la situación, por ejemplo en China o Vietnam, donde es obligatorio registrarse para obtener permiso que nos permita a su vez tener acceso.  En principio, no parece haber nada malo en ello, pero en países dictatoriales como los ya indicados, la existencia de ese registro implica dos cosas:

a) Los ciudadanos son continuamente vigilados en su acceso a Internet, pues se dispone de sus datos completos, y saben que cualquier uso no "permitido" de la Red puede implicar graves consecuencias.

b) Ningún ciudadano "sospechoso" obtendrá nunca permiso para acceder a Internet.

Un ejemplo particularmente perverso de este sistema es una ley a punto de aprobarse en la Duma (parlamento ruso). Según esta legislación, para poner una página web será necesaria una licencia similar a las que tienen televisiones o emisoras de radio. El equivalente del siglo XXI de la ley estalinista que obligaba a los ciudadanos soviéticos a registrar en la comisaría el hecho de que poseían una máquina de escribir.

2) Impedimento de uso y acceso a ciertos recursos de la Red.

Un ejemplo lo tenemos en países como Iraq o hasta hace poco Francia, donde estaba prohibido usar programas criptográficos como PGP. Así, un derecho básico a la hora de considerar las comunicaciones en la Red, como puede ser la privacidad, estaba fuera del alcance del ciudadano, al impedírsele por ley el acceso a este recurso.

Otro ejemplo es el uso en diferentes países del Sudeste asiático de proxies, es decir, servidores que filtran previamente qué información podemos recibir y qué información no. Todas las conexiones a Internet de esos países pasan previamente por los proxies, de forma el libre acceso a los contenidos es imposible por ley en estos países.

3) Prohibición de acceso a ciertos contenidos.

Básicamente consiste en indicarle a los ciudadanos de algunos países que, por ley, no se puede divulgar ni acceder a ningún tipo de información con el contenido X.  Desafortunadamente, hay muchos ejemplos: el más claro es el de la pornografía, cuyo acceso -en la forma que sea- está prohibido en muchos países del Sudeste Asiático y la mayoría de países árabes.

También hay ejemplos en Europa: así en Alemania, Francia o Austria negar la existencia del Holocausto está considerado un delito, de forma que en esos países no se pueden distribuir teorías revisionistas en la Red.

Aunque en este último caso la prohibición parece seguir un respetable objetivo de eliminar las declaraciones racistas o neo-nazis, lo cierto es que muchos activistas y pensadores siguen encontrando este tipo de prácticas discriminadoras y que atentan contra la libertad de expresión.
 

3. La igualdad de recursos

Por igualdad de recursos se entiende normalmente que todos los ciudadanos tienen las mismas oportunidades de tipo socio-económico para acceder a un determinado bien. Así, en un país en el que la Universidad no tiene ningún tipo de veto legal en el acceso, pero en el que cualquier carrera costara varios millones, sería un país en el que habría igualdad legal para la educación superior, pero no igualdad de recursos.

Este tipo de derecho está muy ligado con la repartición de riqueza. Según muchos filósofos y pensadores, si queremos realmente igualdad de recursos es necesario que, de alguna forma, el estado redistribuya la riqueza creada. En caso contrario, grandes desigualdades de tipo económico emegen de inmediato. Huelga decir que para un pensador ultra-liberal, esta última idea es falsa y la distribución de riqueza lo que hace es atentar contra el derecho a la propiedad.

En mi opinión, la igualdad de recursos es sin duda una cuestión importante a la hora de hablar del acceso a Internet, pero se ha mitificado en exceso y convertido en el problema principal, cuando dista mucho de serlo.

Sin duda mi lector o lectora habrá oído más de una vez la objeción de que Internet es una cosa para "ricos y privilegiados". Afortunadamente, esto no es así ni mucho menos. Detengámonos por un momento en el así llamado "mundo desarrollado". Lo cierto es que el ordenador y el teléfono se han convertido en instrumentos tremendamente comunes en todos nuestros hogares. Así, añadir el coste de un modem, una suscripcion a un proveedor y el coste de llamadas locales no parece ser una cuestión de ricos y privilegiados. Sobre todo cuando pensamos en el dinero que se puede gastar una familia media en ropa de moda, mantenimiento de un automóvil y diversiones nocturnas. Es en la educación recibida y no en el poder adquisitivo donde están las claves para entender la limitada implantación de Internet en nuestro país.

Se me podría replicar que mucha gente no tiene ordenador ni teléfono, ni dinero para pagárselo, y yo replicaría a mi vez de que hablamos en ese caso de personas con muy bajo nivel adquisitivo, es decir, de personas cuya desigualdad de recursos es desgraciadamente tan amplia, de forma que seguramente hasta la alimentación diaria es un problema.

Dicho de otra forma: Internet no es, como pretende mucha gente, un producto de lujo, como podría serlo un Mercedes o un abono de platea al Teatro de la Ópera: Internet ha de compararse a un electrodoméstico de consumo, como un equipo de música, o a un "extra" de nuestra vida cotidiana, como puede ser lo que nos gastamos en cine y bares. Es cierto que un segmento significativo de la población no dispone de recursos económicos para acceder a Internet, pero entonces nos encontramos ante un segmento de la población con problemas importantes de desigualdad económica, de forma que la clave de su problema no pasa por abaratar Internet, sino por solventar esas desigualdades básicas de forma general y solidaria.

El siguiente paso es considerar el problema del así llamado "tercer mundo". A primera vista, parece que Internet no tiene sentido en esas zonas. Sin embargo, cuando se hacen números, es fácil ver que no es así. En realidad, es mucho más eficiente y económico dotar a una escuela de Nigeria con un par de ordenadores y un plato de satélite que hacerles continuos envíos de libros. Un niño nigeriano con una biblioteca "al estilo clásico" sólo tendrá acceso a aquellos textos que almas generosas de Occidente hayan tenido a bien enviar. Por el contrario, con la biblioteca virtual de Internet, todo el potencial informativo de una red mundial de ordenadores estará al alcance de su vista y sus dedos.

En este sentido, es prioritario extender y consolidar Internet en los países en vías de desarrollo y, de nuevo, no se trata de ofrecer un producto de lujo, sino de permitir el acceso a un sistema mucho más eficiente que el tradicional a la hora de consumir y producir información.
 

4. Igualdad de capacidades en el acceso a y uso de Internet.

Por igualdad de capacidades se entiende, en negativo, que no existe ningún tipo de discriminación a la hora de acceder o usar a pleno rendimiento un bien, cuando se consideran las habilidades o capacidades del individuo. A la hora de entender cuáles son esas capacidades, muchas veces hay discusión. De todas formas, me gustaría ser lo más neutro y globalizador posible, de forma que incluiré aquí las capacidades motoras, sensoriales, cognitivas y culturales como significativas a la hora de decidir si un sistema es realmente igualitario o no.

Así, un edificio que no dispone de acceso para disminuidos físicos es discriminatorio en el contexto de igualdad de capacidades. Lo mismo se puede decir de un gobierno que no publique información básica para sus ciudadanos en braille, o de una sociedad en la que la inmensa mayoría de los trabajos sólo estén al alcande de personas muy inteligentes y con una gran cantidad de conocimientos técnicos.

En mi opinión, está es la gran barrera a solventar si queremos tener una Internet realmente igualitaria.  De hecho, pienso que tras el sofisma de "internet como algo para privilegiados", hay sin embargo una verdad aprovechable: muchas de las personas que actualmente se encuentran en posiciones económicas desfavorecidas y no usan Internet no lo hacen realmente por un problema económico, sino de educación. Nadie se ha preocupado de explicarles lo útil que puede ser Internet, y su conocimiento de informática es tan bajo que la barrera de acceso se hace infranqueable.

Si insistimos en la barrera económica, no estamos tampoco mintiendo; seguramente la razón por la que esta persona no dispone de conocimientos informáticos suficientes es debido a una educación deficiente, resultado de un bajo nivel adquisitivo de su familia, pero quedarnos con la causa remota no es suficiente. Si queremos resolver realmente el problema, más que simplemente aumentar el poder adquisitivo de las familias (algo siempre deseable, de todas formas) también necesitaremos aumentar su nivel cultural y de conocimientos.

De todas formas, hay muchas cosas que podemos hacer para convertir a Internet en un sistema mucho más igualitario, cuando pensamos en las capacidades de cada uno. Siguiendo la lista ya indicada arriba, me gustaría indicar algunos caminos para conseguirlo:

a) Capacidades motoras. Es vital tener ordenadores a los que cualquier disminuido físico les pueda sacar todo el provecho. Ello se consigue fácilmente desarrollando software y hardware especialmente diseñado para cada discapacidad. En la mayoría de casos, los prototipos ya existen, y sólo hace falta una mayor concienciación política y social que permita la comercialización y distribución de tales prototipos. Necesitamos ordenadores que puedan usarse mediante, la voz, los pies, el movimiento de los ojos o, como se demostró recientemente, leyendo mediante encefalogramas las ondas cerebrales.

b) Capacidades sensoriales. Aunque los oídos son necesarios algunas veces en Internet, lo cierto es que la vista es el sentido que con diferencia, es más usado cuando se está conectado. Exceptuando medios como la radio/internet mediante realaudio, de aceptación aún muy limitada, el sonido se limita exclusivamente a efectos "estéticos" de los que puede prescindirse sin perder nada esencial de la información.

Así pues, es la ceguera la principal discapacidad a considerar. Pensemos en la omnipresente metáfora del escritorio virtual, de uso tanto en todas las versiones windows como en el MacOS. Pensemos también en las claras dificultades que puede tener un invidente para usar un sistema así.
Afortunadamente, recientes investigaciones parecen indicar que esa barrera podrá saltarse: se trata de desarrollar un mouse capaz de "vibrar" de forma que transmite información "táctil" del escritorio, en lugar de la exclusivamente visual. Eso quiere decir que una persona ciega puede "palpar" el escritorio con su mouse, encontrar una carpeta, leer su nombre en braille, abrirla, para buscar el siguiente documento, etc., etc., etc. Como antes, la tecnología ya existe. Sólo es necesario apostar un poco en serio por el sistema.

De todas formas, no todas las soluciones implican innovadoras tecnologías. En la actualidad, los conversores texto/habla son programas de uso común, que muchos invidentes pueden usar para captar los contenidos de un fichero informático al oir pronunciada por una curiosa voz robótica el texto embutido en el fichero . Desgraciadamente, la mayoría de páginas web están sobrecargadas de gráficos y animaciones, de forma que una página en html resulta incomprensible pasada por uno de estos programas de conversión texto/habla.

Sin embargo, esas dificultades se solventarían con facilidad si los webmasters añadieran una versión "sólo texto" en sus páginas con gran contenido gráfico. Así, se puede tener una página responsable y igualitaria con los disminuidos sensoriales sin tener que renunciar al uso de imágenes, animación e interactividad que, de todas formas, también es muy importante en la Red. Por otro lado, no hay nada más sencillo que, dada una página con imágenes, reconvertirla de nuevo en texto: basta con limitarse a retirar los tags de imágenes, reconvertir la información sensible a texto y poner un link a la nueva versión en nuestra homepage.

c) capacidades cognitivas y culturales. He preferido poner estas dos capacidades juntas, pues aunque su falta se generen por causas diferentes, las dos implican el mismo tipo de dificultad: falta de información para poder acceder a la Red o poder hacer un uso amplio y rico de ésta.

Ciertamente, algunas discapacidades cognitivas como síndromes graves de Down o  autismo radicalizado hacen que la desigualdad sea demasiado grande como para ser saltada. Es decir, parecería haber cierto nivel de disfunción en el que la comprensión de cómo interactuar con un ordenador es imposible. De todas formas, nunca se debe ser tajante en estos casos. Experimentos recientes parecen mostrar la utilidad de los ordenadores para reinsertar a discapacitados que hasta hace poco parecían irrecuperables.

Así y todo, hay cosas claras a hacer que beneficiarán tanto a los así llamados "analfabetos digitales" como a los disminuidos psíquicos. El eslogan es muy simple: se trata de hacer que Internet sea cada vez más sencilla y cómoda de utilizar y no al revés.

Los caminos son muy variados: por un lado, parece importante darle más capacidades al html actual, de forma que pueda interactuar sin problemas con cualquier browser y que los websites sean más "inteligentes", es decir, que el esfuerzo de búsqueda de información esté más bien en el servidor y no tanto en el usuario. En realidad, de un avance así no se beneficiarían sólo los discapacitados o los analfabetos digitales, sino todos nosotros. Recientes desarrollos en html dinámico apuntan hacia esa dirección, aunque la política 100% monetaria de Netscape y Microsoft hacen que sus versiones sean incompatibles entre sí, de forma que se dificulte mucho la navegación por Internet.

Por otro lado, es necesario una campaña fuerte de alfabetización digital en "el mundo real", para explicar lo sencillo, cómodo y útil que puede ser Internet. Es necesario ir a las escuelas, los centros de vecinos, los casales culturales, etc. y dar a conocer este nuevo medio. Asímismo, todas las bibliotecas y escuelas públicas deberían tener acceso a Internet, con personal formado para dar cursillos e introducir a los no iniciados.

Otra senda importante a seguir es la multiculturalidad en la World Wide Web. Es necesario que haya páginas en más lenguas diferentes del inglés, y que recojan otro tipo de sensibilidades culturales que la de la cultura popular anglosajona. Dentro de esta línea, es muy importante el desarrollo de programas de traducción suficientemente potentes como para que las traducciones tengan sentido y permitan entender aunque sea en líneas generales lo que se dice.

Finalmente, es necesario que la información sea más transparente y simple de acceder. Ciertamente, Internet está repleta de información, pero muchas veces es extremadamente difícil de obtener. Es necesario oir hablar de tal website, a partir de ahí navegar a través de un buen número de links y, después de un buen rato, quizás encontremos lo que buscábamos. Por oro lado, la búsqueda en lugares como hotbot o altavista es una tarea cada vez más complicada. Las búsquedas simples con uno o dos términos clave no van a ningún sitio, o nos saturan de links. No es una experiencia atípica buscar cualquier imagen, por ejemplo, la venus de Boticelli, y poner ingenuamente " venus Boticelli images" para obtener en lugar de la esperada imagen, literalmente cientos de links a sites porno.

Así creo que es algo básico una ordenación de al menos los recursos culturales en Internet: con unas pocas personas sería suficiente en principio mantener meta-índices culturales en los que se recojan los principales recursos, se describan de forma clara y se facilite la información. Hasta qué punto esto es algo desarrollable por voluntarios o implica la participación del Estado es un tema a discutir.

5. Conclusión

Internet tiene que mejorar aún bastante si quiere ser realmente un medio igualitario. Afortunadamente, hay toda una serie de medidas para reducir las desigualdades a un mínimo.

 En el campo legal, además de la más que loable acción de grupos ciberactivistas, parece que, un tanto irónicamente, el gran salvador de nuestros derechos como cibernautas será el comercio electrónico, que exige una legislación incompatible con la mayoría de prácticas censoras y discriminatorias que tanto gustan a muchos gobiernos.

La de recursos es -como he dicho antes- muchos menos importante de lo que parecería a primera vista, y también parece que la industria hace todo lo posible por reducir precios y ser más competitivos, de forma que hay un camino abierto para solventar esta desigualdad.

Es en el campo de las capacidades donde parece más necesario el esfuerzo, y también, afortunadamente, allí donde nosotros, como simples cibernautas, tenemos mucho a decir. Medidas como las ya mencionadas y muchas otras creo que conseguirán una Internet mucho más igualitaria.
 


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