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Acceso al foro de debate ("newsgroup") del taller
Integración social
Bienvenida del coordinador: Marcelino Llano
Planteamiento inicial
Estado de la cuestión a 28/II/98
Grabación de la sesión presencial (RealAudio)
Conclusiones del taller:
  1. La desigualdad geo-política en el acceso a Internet
  2. El peligro de la mixtificación de Intenet
  3. La publicación electrónica, ¿una herramienta para la solidaridad?
  4. La accesibilidad de los discapacitados
Ponencias presentadas:

La igualdad de oportunidades en Internet
David Casacuberta Sevilla <davidc@las.es>

Las discapacidades del siglo XXI: el analfabetismo tecnológico
Rafael Fernández Calvo <rfcalvo@ati.es>

Mujeres@Internet
Ana Luisa Valdés <agora@algonet.se>

La repercusión de Internet en la comunidad gitana
Sergi Rodríguez <sergerod@pangea.org>

¿Cómo se conecta un ciego a Internet, cómo navega?
Xavier Grau i Sabaté <disquetera@mail.telebase.es>

La dualidad local/universal en la publicación electrónica
Ida Lladó y Toni Dueñas <bcnews@cyberland.es>

Publicaciones electrónicas: entre la ciudad virtual y la ciudad real
Ester Schiavo <eschiavo@compuserve.com>


La desigualdad geo-política
El 93% de la facturación mundial por servicios de telecomunicaciones corresponde a 72 mercados nacionales en los que habita la mitad de la población del planeta, según datos Unión Internacional de las Telecomunicaciones (UIT). Dicho de otro modo, la otra  mitad de la población del planeta -que habita en algo más de cien países- sólo consume el 7% de los servicios de telecomunicación mundiales.

La desigualdad geopolítica en el acceso a las telecomunicaciones se refleja no sólo en el consumo, sino también en las infraestructuras. En las cuencas del Mar Mediterráneo, por ejemplo, conviven dos escenarios diametralmente opuestos: el sur de Europa registraba en 1995 una penetración telefónica (líneas por habitante) media del 44%, mientras que en el norte de Africa era del 4,5%, según datos del Forum civil Euromed.

Hay quien opina que la evolución tecnológica permitirá un salto cualitativo en los países que arrastran carencias infraestructurales seculares. En el campo de las telecomunicaciones, en concreto, se especula con la posibilidad de que los países sin una infraestructura telefónica convencional puedan dotarse de servicios avanzados sin apenas inversiones, gracias a las tecnologías inalámbricas (telefonía móvil GSM y satélites). Un estudio de la consultora KPMG afirma que, efectivamente, muchos países en vías de desarrollo están invirtiendo en este tipo de sistemas; pero los más de 20 programas de desarrollo aerospacial de infraestructuras y servicios de telecomunicación se corresponden con las potencias económicas de siempre: EE.UU., China, Japón, Unión Europea y países de la Commonwealth.

En las argumentaciones de los optimistas tecnológicos se recurre con frecuencia al término "democratización" para referirse al hecho de que cualquier persona del mundo pueda utilizar servicios de telecomunicación desde no importa qué lugar del planeta en igualdad teórica de condiciones: sólo habrá que descolgar y las constelaciones de satélites se encargarán del resto. Pero lo cierto es que en muchas zonas del planeta mueren millones de personas de hambre cada año, y otros muchos miles de millones, incluso en países económicamente opulentos, nunca podrán adquirir el terminal necesario ni costear el servicio.

La desigualdad socioeconómica y cultural
Las desiguales disponibilidades de infraestructuras y servicios de telecomunicación no se atienen sólo a variables geopolíticas. En los países desarrollados, donde la disponibilidad potencial es alta y teóricamente igualitaria para el conjunto de la población, el uso social efectivo de las telecomunicaciones revela disparidades en las que, además del factor territorial y económico, afloran condicionantes culturales y sociales.

Según el estudio "Cultura tecnológica y tecnologías de la información" de la Fundación BBV, el uso de las nuevas tecnologías en España tiene una clara relación con la edad, sexo, lugar de residencia, nivel de formación, ocupación y el estatus socioeconómico de los usuarios. Además, existe una estrecha relación entre el uso habitual de la informática y la informatización doméstica o el uso de Internet; del mismo modo, el uso no habitual o el no uso de la informática parece estar relacionado con elevados consumos de televisión.

El citado estudio revela que, en el Estado español, cerca de la mitad de la población mayor de 14 años (43,4%) no sabe usar un ordenador ni tiene intención de aprender a manejarlo; casi la mitad (20,5%) desearía aprender a hacerlo, pero alega la dificultad del aprendizaje como obstáculo insalvable. Los usuarios españoles de la informática, además de ser una minoría (habituales, un 17, 2%; ocasionales, un 11%) tienen un claro perfil social: varón joven residente en las áreas urbanas de Madrid o Cataluña, con nivel de formación alto, ocupado y de clase social media-alta. Este perfil se asemeja al de los usuarios españoles de Internet, así como a los de la telefonía móvil, aunque en ambos casos el joven es bastante más maduro.

Otro estudio publicado recientemente en la revista "Science" sobre el uso de las tecnologías de la información entre la juventud escolarizada y universitaria de los EE.UU. revelaba unas relaciones similares, introduciendo un nuevo factor diferenciador: la raza (con sus implicaciones socioeconómicas y culturales). Actualmente, tres de cada cuatro estudiantes norteamericanos de raza blanca (73%) tienen un ordenador en casa, mientras que entre los de raza negra la proporción se reduce a uno de cada tres (31,9%). En cuanto al uso de Internet según el estatus socioeconómico, sólo uno de cada veinte estudiantes blancos de clase media y baja lo utilizan habitualmente (5,9%), mientras que esta proporción desciende entre los estudiantes negros de la misma extracción socioeconómica hasta uno de cada cien (1,1%).

Según "The Wall Street Journal", el usuario tipo de Internet en Norteamérica es un varón de 37 años, con estudios superiores a la media y que gana más de 55.000 dólares al año; están conectados a Internet algo menos de uno de cada cuatro hogares americanos (23%), frente a la práctica totalidad que disponen de televisión, y a los tres de cada cuatro hogares que reciben servicios mediante cable.

El peligro de la mixtificación de Internet
Hay infinidad de estudios y datos, pero todos conducen a la misma conclusión: el uso de las nuevas tecnologías de la información continúa siendo privilegio de los sectores sociales más favorecidos de los países más ricos. El retrato robot del usuario tipo evoluciona rápidamente: en los países desarrollados el usuario tipo de la informática madura progresivamente y rejuvenece el usuario tipo de Internet; utilizan cada vez más las nuevas tecnologías de la información las mujeres, las clases sociales media y baja y las personas con niveles medios de instrucción… también se extiende el uso hacia las elites sociales y empresas de los países en vías de desarrollo y subdesarrollados …, pero persiste la tendencia desigualitaria y descompensada que subyace en el flujo de la comunicación mundial y en el uso de los recursos disponibles.

La ideología y cultura globalizadoras que acompañan al desarrollo de la red son tan sospechosas de proceder del mundo económicamente desarrollado como lo es la ideología y la cultura que segregan los grandes medios de masas. Hay, sin embargo, importantes diferencias; por ejemplo, la cultura-idelogía de los "mass media" está diseñada a media del promedio de la población de los países desarrollados, pero la producción de los programas la monopoliza una elite y está controlada en mayor o menor medida por gobiernos y grandes empresas. En los nuevos medios por el contrario, y especialmente en Internet, los gobiernos difícilmente pueden ejercer un control efectivo, y tanto las corporaciones -empresariales, políticas, profesionales, sociales…- como los mismos individuos pueden vehicular contenidos y gestionar servicios, sin mediación necesaria de otros actores intermediarios. Al menos así es actualmente en términos generales, pero no está tan claro que la repercusión y difusión futuras de los contenidos libres, espontáneos y sin ánimo lucrativo puedan competir en igualdad de condiciones en la red que se avecina.

Las posibilidades técnicas no tienen por qué corresponderse con el uso social de la tecnología. Es decir, los servicios de comunicación interactivos, personalizables y bidireccionales que permite ofrecer Internet, pueden acabar convirtiéndose en formas evolucionadas de consumo masificado de cultura y de ocio, de comunicación empresarial, etc., modificados en su esencia actual por los hábitos de consumo y comunicación que los futuros usuarios han adquirido en otros medios. Parte de la esencia de Internet ya está cambiado: la parcelación de la red pública en intranets de acceso restringido, la aparición de cada vez más servicios y recursos de pago, los cargos suplementarios por disfrutar de un determinado ancho de banda (calidad de la comunicación), la generalización de la publicidad y las transacciones económicas, los canales "push" y su semejanza con la distribución "broadcasting" de información…

Las visiones mesiánicas de los tecnófilos acríticos empeñados en conseguir una universalidad que no sólo no acaba de concretarse, sino que es contradicha por el proceso creciente e imparable de privatización de la red, merecen ciertos reparos y prevenciones. Aún salvando las distancias, en cierto modo recuerdan a los misioneros evangelizadores que acompañaban al colonizador y precedían al mercader, o las fracasadas utopías "populares" que despertó la radio, la televisión y el vídeo en sus orígenes.

Existen diferencias cualitativas importantes, es cierto, pero no perdamos la perspectiva histórica ni nos abandonemos al optimismo irreflexivo, al etnocentrismo cultural o a la insolidaridad. Los nuevos medios de información y comunicación no son en sí mismos ni la solución ni la causa de problemas, conflictos y contradicciones preexistentes; pero de los criterios político-ideológicos que se apliquen en su difusión y promoción, del uso social que se haga de ellos y de su evolución futura dependerá que se conviertan en un factor de agravamiento y profundización de las desigualdades y la injusticia social, o en lo contrario.

Tengamos presente que en el mundo analógico millones de personas mueren de hambre, sufren persecución, o son víctimas de violencia,  represión y discriminaciones por las más diversas causas, mientras nosotros jugamos a ser libres y modernos. Tengamos también presente que hay en el mundo millones de personas que subsisten un año con el equivalente a la factura mensual media en telecomunicaciones de un urbanita occidental de clase media-alta. Tengamos presente que, incluso en los países con economías opulentas, existen importantes capas sociales con serios problemas de integración socio-laboral y de acceso a los nuevos medios, sean de naturaleza económica, político-ideológica,  cultural, étnica, sexual, de edad o debido a una disfunción física, sensorial o psiquíca.

En el lado opuesto de la argumentación mixtificadora, la apocalíptica, tengamos en cuenta que las injusticias y conflictos sociales y políticos que nos afligen en el mundo analógico preexistían a los modernos medios de comunicación; tengamos en cuenta que, frente al dominio de ciertas culturas y lenguas, absoluto en los "medios de masas", los nuevos medios permiten la coexistencia de culturas y lenguas minoritarias, la libre relación y asociación de sus comunidades de individuos, e incluso la conservación artificial de las miles de lenguas ya muertas (y de las culturas que vehiculaban, con sus conocimientos ancestrales y su visión peculiar sobre el mundo), desaparecidas irreversiblemente del mundo analógico. Tengamos tambien en cuenta que el comercio electrónico se está convirtiendo en el gran revulsivo para salvar los obstáculos legales y politicos que algunos países ponían al libre acceso a la red o a la encriptación de datos; o que, en la medida en que calan socialmente las inquietudes solidarias hacia los más desposeídos o hacia los discapacitados, muchas empresas están convirtiéndo estas causas en el centro de su política de imagen y márqueting, financiando proyectos que otro modo difícilmente saldrían adelante.

La publicación electrónica, ¿una herramienta para la solidaridad?
Como herramienta de difusión de información a escala mundial, la publicación electrónica es sin duda una vía privilegiada para la difusión de información, que puede ser utilizada para la propagación de mensajes e ideas de todo tipo (social, cultural, político, etc). Tiene la virtud de poder romper el aislamiento geográfico de muchas culturas, de reunir a pueblos y comunidades geográficamente dispersos, de darlas a conocer a todo el mundo en igualdad de condiciones (aunque el problema idiomático, las páginas diseñadas en un solo idioma, impide el acceso de mucha gente a la información mientras no se desarrollen mejores sistemas de traducción automática), ofreciendo su peculiar punto de vista de las cosas, sin el filtro y la interpretación mediatizada de los profesionales de la información y los medios de masas convencionales.

Asimismo, la educación es otro de sus usos evidentes, al ofrecer la posibilidad de acceder a archivos y bases de datos de todo el mundo. En igualdad teórica de condiciones, desde cualquier lugar. La web es un medio poderoso. Y que puede ser utilizado de formas muy diferentes: observemos cómo lo utilizan algunos responsables de asociaciones humanitarias en África. Como la mayor parte de la población no tiene  posibilidad de acceder a la red (el analfabetismo todavía es mayoritario), imprimen las páginas Web y explican su contenido oralmente.

El poder de la Web para difundir información es inmenso, y en este sentido es una herramienta utilísima de integración social, junto con otras formas de comunicación vía Internet, como los foros de debate ("newsgroups"), las listas de distribución o el correo electrónico.  No olvidemos que todavía hay mucha gente que aún no dispone de acceso a la Web, sí que en cambio tiene dirección de correo electrónico; algunas fuentes dicen que la gente con correo electrónico dobla todavía a quienes tienen acceso al Web.

En todo caso, Internet también tiene sus riesgos. La sociedad de la información también está creando sus colectivos de marginados y excluídos. Esto es así porque el acceso a Internet no es ni mucho menos universal, a pesar de su continuo crecimiento. Estar o no estar en la red configura la primera exclusión. Esta es una discriminación que ganará peso con el tiempo, a medida que toda esta revolución tecnológica en el mundo de las comunicaciones se vaya extendiendo por los países desarrollados y, sobre todo, que los servicios se vayan difundiendo exclusivamente vía Internet.

No todo el mundo tiene las mismas posibilidades. Un angoleño, por ejemplo, no tiene las mismas posibilidades de usar la red que un catalán. Todavía hay cinco países en África que no tienen planes para conectarse a la red. En muchos otros países africanos no tienen la posibilidad de acceder a la Telaraña (Web) mundial porque sólo disponen del servicio de correo electrónico. En muchos casos, la calidad del servicio telefónico es bajísima y la navegación resulta dificil y farragosa.

El coste económico es otro factor a tener en cuenta. En Sierra Leona, por ejemplo, un mes de conexión a Internet tiene un coste prohibitivo (unas 30.000 pesetas), mucho más de lo que gana mucha gente de dicho país en todo el año. La media en todo el continente Africano es de unas 10.000 pesetas, mucho más caro que en Europa, los EE.UU o el Japón, donde el poder adquisitivo (renta per cápita, PIB…) es muy superior al africano. Una magnífica fuente de consulta para comprobar estas desigualdades en el uso de la red es una página elaborada por Mike Jensen, un especialista sudafricano que siempre está al tanto de lo que pasa en este continente.

También se pueden dar importantes desequilibrios por el lugar de residencia. En muchos países, un habitante de una zona rural, por ejemplo, no tiene todavía las mismas posibilidades de utilizar Internet que quienes residen en una gran capital. Esto también es un hecho (sólo nueve países africanos disponen de acceso a Internet en iguales condiciones desde todo su territorio). ¿Soluciones? En África una de las vías por las que se pretende llegar a garantizar la disponibilidad de los servicios Internet en lugares alejados de las capitales son los telecentros, instalaciones que pueden ser de iniciativa pública o privada, y en las que se dispone de servicios de telecomunicaciones, desde fax a teléfono como envío de correo electrónico y servicios de "chat" y de navegación Web.

Servicios de este tipo se están desarrollando actualmente en África con el Proyecto Acacia. Este proyecto depende de una organización canadiense denominada "Centro para la Investigación del Desarrollo Internacional" que está desplegando cinco de estos centros en países africanos para intentar que la revolución tecnológica llegue a todos.

Otro de los obstáculos hacia la igualdad oportunidades en el acceso y uso de Internet es la formación, tanto básica (saber conectarse y utilizar  un navegador Web o un programa de correo electrónico) como avanzada. Y en este sentido, la mayoría de la población (tanto en los países desarrollados como en los que no) no está suficientemente formada. La introducción de la informática en el sistema de enseñanza es básico para que todos podamos disfrutar de su uso. Pero hay colectivos, como los mayores de 40 años, que lo tendrán mucho más difícil para adaptarse a esta nueva realidad.

La desigualdad tecnológica es también un factor muy importante. De hecho, fuera de los países avanzados, hay muy pocos medios y especialistas. La solidaridad en este sentido, aportando técnicos y trabajando para desarrollar el acceso a Internet ya funciona, como demuestran en la NRSC, una organización que trabaja desde hace años ayudando a desarrollar proyectos en redes de telecomunicaciones de más de una docena de países africanos.

En África, se ha ido tomando conciencia progresivamente de que si no se tomaban medidas rápidas, el continente quedaría marginado de esta nueva revolución industrial y, tras una reunión de ministros de países africanos en 1995, se puso en marcha una iniciativa que desembocó en la creación de la "African Initiative for the Information Society (AISI)", que agrupa a gobiernos, ONG’s, Naciones Unidas, etc. La implantación de las nuevas tecnologías de la comunicación está también obligando a asumir mayores niveles de cooperación e integración entre los países de la región. En todo caso, la duda está en si todo este esfuerzo será suficiente en un área donde se carece incluso de los servicios más básicos. ¿Pueden los países  pobres de solemnidad aspirar a integrarse con normalidad en la sociedad de la información? Hay que hacer muchas cosas antes.

También las diferencias de sexo pueden ser importantes en el acceso a la red y al servicio de la Web. En muchos países, el acceso de la mujer a Internet es todavía más difícil, porque están limitadas a encargarse de la familia y en muchos casos se las priva de la educación más básica. Acceder a la información y disponer de los medios necesarios para dominar la informática es todavía más difícil para ellas que para los hombres.

A pesar de todo, existen interesantes iniciativas como las de "African Women Global Network (Awognet)" (hecha por mujeres africanas que estudian en los Estados Unidos) o la de WomensNet, una organización sudafricana que contiene interesante información sobre derechos humanos, acciones contra la discriminación por razón de sexo, puestos de trabajo...y también, claro, las listas de correo de temática feminista, que son una buena vía para compartir experiencias y para poner en contacto a organizaciones feministas de todos los continentes. Un ejemplo de la utilidad de esta vía es la red "Módemmujer", en México, a la que se puede acceder a través de la red "La Neta", incluída a su vez en la red de la Asociación para el Progreso en las Comunicaciones (APC), que tiene su Web central en.

Globalización e interrelación. Este es uno de los frutos de la revolución en las comunicaciones. Según su uso, podemos hacer un mundo más desigual, con más problemas todavía. Pero también hay ejemplos de que pueden ser utilizadas con otros fines. Las organizaciones no gubernamentales (ONGs) que han aprovechado Internet (y el Web como uno de sus medios) han encontrado en ella un vía para aumentar su capacidad de influencia y ya están trabajando para intentar disminuir las diferencias entre informados y no informados. Un buen ejemplo en Cataluña es la red "Pangea". Hay muchas otras iniciativas similares, como las de "Xarxaneta" en el Pais Valencià o "Eusnet" en Navarra, que conforman la federación "Ipanex", tambien adscrita a la red mundial de la APC.

La potencialidad de la Web para la solidaridad y el trabajo social queda demostrada con la creación de organizaciones como "Action Without Borders" (Acción sin Fronteras). La página ofrece un directorio de ONG’s (presumen de contar con la colaboración de 14.000 organizaciones en 125 países), con un sistema de búqueda por temática y localización geográfica. Su trabajo facilita el contacto entre las organizaciones y voluntarios que desean colaborar. También dispone de una biblioteca con recursos para ONG’s, un servicio de noticias, un directorio de puntos de acceso público a la red, y un sistema de búsqueda de trabajo en las organizaciones indexadas. Dentro de la Web, donde muchos usuarios discuten la utilidad real de los buscadores comerciales, encontrar rincones como este ayuda a encontrar rápidamente lo que se busca.

Otro Web útil para el voluntariado es el de "Impact On-Line". La página capta colaboradores para  realizar trabajos humanitarios, sin que sea obligatorio desplazarse a la sede de esta organización. El voluntariado virtual, como ellos lo califican, puede abarcar trabajos como registrar las Webs de las ONG’s en los sistemas buscadores, contactar a través de correo electrónico o "chat" con gente necesitada o traducir el contenido de una página Web. Este servicio puede tener más éxito entre las generaciones más jóvenes, son las que más utilizan Internet. Una muestra del éxito de esta iniciativa: la página de "Impact on Line" recibe unas 25.000 visistas mensuales. En Catalunya también funciona un servicio similar en la Web del Voluntariado montada por la Generalitat de Catalunya.

Pero la Web no es necesariamente un medio abierto totalmente, ni siquiera las páginas de ayuda humanitaria. Algunas organizaciones desarrollan espacios a los que sólo pueden acceder sus miembros (que han de pagar la cuota de inscripción). Un ejemplo es "Hands-Net", otro servicio de noticias completisimo sobre actividades humanitarias de los EE.UU.

La publicación electrónica, en este sentido, ofrece una nueva vía, potencialmente poderosa, para luchar por mejores niveles de igualdad social, y obtener el apoyo popular y también el económico. El desarrollo de la donación "on line" es una realidad que también va ligada a la creación de protocolos de seguridad en las transacciones económicas. Muchas páginas de carácter humanitario disponen ya en los EE.UU. de un apartado dedicado a las donaciones. Incluso hay alguna organización que se ha especializado en esto: "Give on line", una ONG del estado norteamericano de Georgia que actúa como mediador entre el donante y la asociación que recibe su donación, utiliza para ello el sistema de encriptación SSL para Netscape. El sistema es sencillo: se accede a una página con una lista de organizaciones, se elige una (también se pueden escojer más) y se hace la donación.

De las posibilidades para captar recursos económicos a partir de una publicación electrónica se ha hablado mucho. Incluso hay ya algún libro escrito, como "Fundraising in the Internet", escrito por Nick Allen, Michael Stein y Mal Warvick, y publicado por Edicions Strathmore Press en 1997. En la página Web del libro, los autores comentan casos como el de la Asociación Americana de Defensa de los Derechos Civiles, que consiguió recaudar en un mes casi 2.800.000 pesetas en donaciones realizadas a través de la página de su campaña "Mantenemos el ciberespacio libre", aumentadas después por contribuciones que se cobraron por cheque. En menos de tres meses, la organización había conseguido cuatro millones para continuar la lucha contra la polémica "Acta para la Decencia en las Telecomunicaciones" de Clinton.

Hacia una Web sin barreras
"El poder de la Web se basa en su universalidad. Que todo el mundo pueda acceder, aunque que tenga alguna discapacidad, es esencial". Quien dice esto es Tim Burners-Lee, co-creador del lenguaje HTML en el que se basa el Web y director del "Consorcio World Wide Web (W3C), una organización en la que participan instituciones de Europa, los EE.UU. y Japón para desarrollar nuevos estándares y aplicaciones para el Web. Es una gran cita, sin duda, pero todavía no es una realidad. Lo que hay ahora está lejos de permitir que todas las páginas sean accesibles para la gente con discapacidades, aunque existen medios para evitarlo. La Web es, en muchos casos, como una ciudad en la que no se han suprimido las barreras arquitectónicas. Si no hay una concienciación en las instituciones públicas (que cada vez utilizan más la red), proveedores, diseñadores de Webs y el resto de usuarios, los discapacitados se convertirán en un colectivo marginado en esta nueva era tecnológica.

Somos muchos los nuevos internautas que caemos fácilmente en la fascinación tecnológica y en las posibilidades multimédia que nos oferece este nuevo medio de comunicación que es la publicación electrónica. Creamos documentos cargados de fotos, archivos de sonido, diagramas...sin preguntarnos si todo el mundo podrá verlos fácilmente. Una persona con limitaciones visuales importantes, por ejemplo, utiliza un lector especial de pantallas que aumenta el cuerpo de letra para así poder leer los textos, y lo tendrá bastante difícil para acceder a la información de una página Web de ese tipo. Hace años que en Internet hay colectivos que se ocupan de intentar concienciar a los usuarios de hacer la red accesible para todos. Y se han elaborado guías con consejos: dos buenos ejemplos son se pueden encontrar en http://www.infouse.com/disabilitydata/guidelines.text.html , además de una guía sueca con información en inglés y ejemplos gráficos de cómo hacer más accesibles las páginas Web.

Las soluciones son muy sencillas. La primera y fundamental, consiste en mantener versiones textuales de las páginas (la opción de una versión "sólo texto") y de los enlaces (en el caso de imágenes activas o imágenes-mapa), así como la descripción escrita de lo que es cada fotografía o imagen que se ponga en una página Web (opción "ALT=texto_descriptivo" de la etiqueta "IMG SRC=dirección", con la que se cargan las imágenes en los documentos html o páginas Web) .

Hay muchas iniciativas de trabajo para hacer Internet más accesible. La "Web Accesibility Iniative (WAI)" es sólo una de ellas, también hay que destacar las de "Web Able", página de la fundación Yuri Rubinsky, dedicada al desarrollo de tecnologías y lenguajes informáticos accesibles para todos. Una lista completa de guías e iniciativas se puede visitar en la Web de otra institución que también colabora en este tema, el "Institut Trace".

Volviendo a las guías de accesibilidad, hay que dejar constancia de que los lectores especiales de pantallas que utilizan las personas con reducciones importantes de la visión sólo pueden leer de izquierda a derecha. Por esta razón se recomienda también que los textos se coloquen sólo en una columna. Si no se hace así, se dificulta la lectura (leer las palabras de una misma línea, pero que están repartidas entre tres columnas, crea frases sin sentido). Además, mantener los enlaces siempre en forma de texto (no sólo en iconos) es otra forma de asegurar que gente con discapacidades visuales pueda acceder a la información.

En todo caso, no todo está mal. Internet demuestra también que puede ser una buena vía para la integración de estos colectivos con problemas de accesibilidad a la información. En Cataluña, la "Universitat Oberta de Catalunya (UOC)" tiene entre sus alumnos algunos con discapacidades, y la educación telemática a distancia no les ha resultado imposible de seguir. Pero uno de los programas más ambiciosos en este ámbito lo desarrolla la Universidad de Washington, en los EE. UU.

Disponen de un programa especializado para estos estudiantes denominado "Do-It!", que les  procura asistencia y les anima en el uso de la red. Mantiene una lista de correo y una pequeña "netiquette" que da consejos sobre qué han de hacer cuando envían mensajes electrónicos.

Una de las ayudas más importantes, no obstante, es tener la posibilidad de conectarse con colectivos de discapacitados de todo el mundo. Disponer de un punto de partida a través del cual encontra fácilmente recursos relacionados con el tema, sin necesidad de recurrir a los buscadores. Hay  Webs que o bien nacen con esta intención, o bien gran parte de su utilidad es esta. En este sentido, cabe resaltar la página Web de la "Disabled People International (DPI)". Uno de sus apartados es una completísima oferta de enlaces con las páginas Web de dos centenares de asociaciones de todo el mundo. Hay de todo: desde institutos universitarios hasta ONG’s, pasando por las ya citadas guías de accesibilidad de los documentos WWW.

También hay iniciativas indivuales, como la de "Acces-Able" en el sector de viages. Es una página mantenida por un matrimonio, en el que la mujer se ve obligada a ir en silla de ruedas. La pareja no quiso renunciar a viajar y se ha dedicado a agrupar todas las ofertas turísticas adaptadas para los colectivos con discapacitades. Disponen de un fórum donde otros viageros en su misma situación pueden compartir sus experiencias.

Por último, mencionar los diversos proyectos de investigación (algunos ya tienen resultados visibles) promovidos por la Unión Europea (UE) y dirigidos a colectivos con problemas de integración social
y dificultades de acceso a los servicios de información (no sólo "on-line", se están investigando también sus dificultades para manejar terminales telefónicos), especialmente de la tercera edad, los invidentes y las personas con visión reducida, aunque algunos también abordan las discapacidades en general.

El proyecto INCLUDE ofrece a los diseñadores de servicios telemáticos o de dispositivos relacionados (terminales, interfaces, accesorios...) información sobre las necesidades y preferencias de los usuarios con especiales problemas de acceso a la información (ancianos o discapacitados), consejos de diseño y herramientas específicas de desarrollo.

El proyecto VISTEL está generando nuevas normas de diseño para que los servicios basados en teléfonos con pantalla (los teléfonos móviles GSM, por ejemplo, o los videoteléfonos conectados a líneas fijas convencionales) estén mejor adaptados a lasnecesidades del colectivo de invidentes (540.000 personas en los 16 países de la UE) o con dificultades graves de visión (5,8 millones de personas). El responsable de este proyecto, Marco Mercinelli, maneja datos de un estudio de FT-CNET y estimaciones de los operadores de telecomunicaciones para afirmar lo siguiente: "el desarrollo de servicios y terminales adaptados a este colectivo les aseguraría la fidelidad del 30% del mercado doméstico"; es decir, que la etiqueta de "servicio y terminales adaptados" en los servicios y terminales de telecomunicación se podría convertir en un argumento de márqueting tan eficaz como la etiqueta "verde" en otro tipo de productos y servicios analógicos.

Otras fuentes interesantes:

Fundación ONCE (Organización Nacional de Ciegos de España)

Guía sobre accesibilidad del Gobierno canadiense

Guía de la fiscalía general de Nueva Gales del Sur (Australia). Pretende ser también una guía para todas las Webs diseñadas por el gobierno federal de este Estado.

Programa especializado en discapacitados de la Universidad UCLA.

Guía de una biblioteca especializada en ciegos y personas visualmente limitadas.



Han participado:

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Maig'98