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A la mayoría de la gente le interesa más la
forma que el fondo. Ha habido una gran disputa por el tema de la lengua
oficial, mucha gente se ha sentido maltratada y ha abandonado el congreso
porque la lengua no es el catalán; de la misma forma, a menudo llegan
correos provenientes de hispanohablantes que con mayor o menor ironía
reclaman la información en un idioma que puedan entender.
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No creo que el problema del catalán, como lengua minoritaria
en la red, sea tan banal como su uso o no como lengua oficial de un congreso,
presuntamente internacional si entendemos per nación el pueblo con
identidad propia, evidentemente, más allá de la definición
de estado político. Creo que es posible dar una visión aún
más positiva de las realidades que ofrece la red de cara a la promoción
de las realidades culturales, y por consiguiente lingüísticas,
minoritarias.
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Navegando un poco por ámbitos culturalmente minoritarios
(catalanes, gallegos, vascos, daneses, holandeses, flamencos, francófono-quebequeses...)
se constata muy pronto una asunción tácita de diglosia, cuando
no de franca inferioridad. El inglés es el instrumento de comunicación
universal, tanto en el mundo real como en el virtual, y buena prueba de
ello es que todas las webs con cara y ojos están redactadas, además
de en la lengua originaria, como mínimo en inglés.
En el caso de las webs catalanas (y gallegas, y en menor cantidad, vascas),
a menuda están traducidas al inglés y al castellano. No es
la solución ideal, pero tampoco es del todo negativa. Si el objetivo
es comunicar, al precio que sea, de acuerdo. Pero no se tendría
que renunciar tan ligeramente a nuestra identidad. Las minorías
culturales tienen un potencial increíble, que raramente está
suficientemente explotado. Muchas veces coincide la condición de
minoría cultural con la de sociedad desarrollada, por encima de
la media. Pensemos en los países nórdicos, en el Quebec canadiense,
en Catalunya y el País Vasco en el Estado español. No son
precisamente zonas deprimidas, ni económica, industrial, ni
culturalmente. Entonces, si somos capaces de remontar hasta los primeros
lugares del ranking de naciones desarrolladas y en constante evolución,
por qué no lo hacemos en nuestra propia lengua? Si promovemos en
el exterior nuestras virtudes, nuestros logros, nuestros productos, nuestras
ideas, hagámoslo en nuestro idioma!
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Con todo esto quiero decir que no nos tenemos que doblegar
bajo el imperante dominio del inglés en la red (ni en el caso del
catalán, bajo el dominio del castellano). Que nuestras webs, nuestras
publicaciones electrónicas, estén en nuestro idioma. Que
exista una versión en un idioma más conocido, ya sea el inglés
o el castellano, de acuerdo, pero que el mero hecho de leer no nos haga
perder el de escribir en nuestro idioma. Empecemos ofreciendo aquello que
es nuestro. Demos a conocer nuestra identidad, nuestra idiosincrasia lingüística,
y luego rematémoslo con educación y "savoir-faire" ofreciendo
la posibilidad al mayor número de personas posible de entender
todo lo que tenemos que decir.
Esto en cuanto al primer gran tema que creo que hay que
tratar en este taller de lengua y publicación electrónica:
el papel de las lenguas minoritarias en la red.
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El segundo gran problema que me gustaría abordar en
este taller es cómo se ve afectada una lengua, sea la que sea, cuando
se utiliza en la red. De momento, el resultado es una decepción..
El carácter efímero de las webs, en constante
evolución, en "actualización" hablando
en términos cibernéticos, hace que muchos webmasters se despreocupen
de la calidad de la lengua. Nos encontramos frente a redacciones confusas,
fruto de la improvisación rápida teniendo en cuenta que ese
texto no estará vivo mucho tiempo; nos encontramos frente a muchos
calcos lingüísticos, malos usos, barbarismos, porque quien
más quien menos se cree capaz de redactar versiones de la web en
diferentes idiomas sin estar, claro está, preparad@ para hacerlo.
Por no hablar del lenguaje que se utiliza ya no en las webs sino en los
chats o conversaciones en tiempo real y, como consecuencia de éstos
en los mensajes a las listas de correo electrónico: abreviaturas
nunca vistas, construcciones increíbles, profusión de símbolos
ajenos al lenguaje (iconos o smileys). El espanglish que hablan en algunos
países latinoamericanos con gran influencia anglófona no
tiene nada que envidiar al
"catalanglish" que se crea en estos medios de comunicación.
Lo cierto es, sin embargo, que la necesidad de comunicar
y la falta de una terminología apropiada lo propicia, con lo cual
no acabo de decidir si es bueno o malo, si tenemos que prescindir de la
forma y profundizar en el fondo, valorar que se está consiguiendo
un nivel de comunicación que no se había conseguido antes
en la historia de la humanidad.. Creo que es la primera vez que hay tanta
facilidad para que quien más quien menos opine sobre lo humano y
lo divino con un número tan grande de receptores (lectores).
Resumiendo, en determinados sectores del ciberespacio,
como son las listas de correo y los chats, creo que es más positivo
el efecto que la causa, que es más valorable el fondo, la macrocomunicación
que se establece, que la forma, el lenguaje inapropiado desde un punto
de vista normativo. Aún así, en lo referente a las webs y
las publicaciones electrónicas, es deplorable que se use un lenguaje
tan pobre, tan repleto de incorrecciones, que perjudica a las lenguas en
general, pero en especial a las minoritarias que como el catalán
han sufrido épocas de represión que no han superado del todo.
Siempre he pensado que los medios de comunicación son vehículos
de la lengua, son escuela de la lengua. Habría que luchar para que
también lo fueran en el ciberespacio, con la máxima corrección
y oportunidad posible.
Marta.